LA VERDAD SOBRE LA SALUD: un derecho del ser humano
Revista Estilo de Vida
Germán Velásquez, el ex OMS que lucha por la salud universal
Las misiones del manizaleño abarcan desde la democratización de los medicamentos, hasta la no privatización de la agencia mundial de la ONU.
Por: Claudia M. Gómez – directora@revistaestilodevida.co
Magazine El Arte de la SALUD – Foto: Manizales, Colombia: Revista Estilo de Vida y Manuel Alexiades – Instituciones relacionadas con GV: www.sorbonne-universite.fr – www.who.int – www.southcentre.int – www.javeriana.edu.co – www.ucm.es – www.invima.gov.co
En una finca construida hace más de un siglo en el pueblo más próximo a Ginebra, Suiza, vive el colombiano que hasta la fecha ha ocupado el cargo más alto en la Organización Mundial de la Salud. Hoy, junto a su esposa –su coequipera y aliada–, sus cuatro hijos y su exquisita biblioteca (que además de su tesis de doctorado en economía de La Sorbona, su Libro Rojo de la OMS sobre excepciones en patentes de derechos de propiedad intelectual y su investidura honoris causa otorgada en 2015 por la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, conserva unas guacas precolombinas), Germán Velásquez sigue su incansable lucha por el acceso a una salud universal.
Y lo hace desde hace una década como analista, habiendo trabajado como Coordinador del Programa de Medicamentos en la sede de la OMS en Ginebra y ahora desempeñándose como Asesor Especial, en Política y Salud en South Centre, una organización intergubernamental con sede en la capital suiza que asesora a 54 países en vías de desarrollo. “Pasé 20 años en la OMS; hace 10 salí, y en el puesto que tengo ahora, la mitad de mi trabajo consiste en hacer un seguimiento de lo que está pasando en la OMS, de manera que yo la conozco al dedillo, inclusive, ahora más que cuando estaba adentro”, cuenta con su marcado acento paisa, el también filósofo de la Universidad Javeriana que se autodefine como un “niño mimado por la vida”, al lograr que sus batallas no sólo generen ampolla en los gobiernos y sistemas de salud mundiales, sino que también lo hayan guiado a lo largo de una carrera que “con modestia reconoce, ha sido bastante exitosa y brillante”, sostiene el “Robin Hood’ de la salud que ha sido víctima de intimidaciones por defender sus ideales y los derechos fundamentales del ser humano.
Magazine El Arte de la SALUD by Claudia M. Gómez
– CLAUDIA M. GÓMEZ: ¿Cómo ha sido esa hábil combinación de filosofía y economía al servicio de la salud?
GERMÁN VELÁSQUEZ: Cuando terminé filosofía, pensaba ir a Europa a estudiar un master en ciencias políticas. Al darme cuenta de que tenía un diploma en filosofía de la Javeriana y que si le juntaba las ciencias políticas iba derecho a morir de hambre porque no conseguiría trabajo, entonces mis amigos me aconsejaron estudiar economía. Hice un máster en economía en La Sorbona y luego busqué trabajo. Por casualidades de la vida encontré uno en una compañía farmacéutica en Indonesia; luego me transfirieron a Bélgica y luego, a Suiza (Lugano) y en esos tres años con dicha farmacéutica americana, me di cuenta de una serie de aberraciones en cuanto a las prácticas de la industria farmacéutica. Descubrí, con sorpresa y dolor, que no era una industria al servicio de la salud, sino más bien al servicio de los beneficios particulares y con intereses comerciales antes que de salud pública.
– CMG: ¿De ahí su tesis de maestría en La Sorbona sobre la industria farmacéutica?
GV: Sí; decidí salir de esa compañía farmacéutica para que, con esos tres años de experiencia, pudiera hacer un doctorado en la Sorbona. Al retirarme conocí a quien hoy es mi esposa; ella iba a hacer una tesis en antropología en Mozambique; me dijo que fuera con ella y le dije: ‘si me encuentras un trabajo, voy contigo’, y ella tuvo oportunidad de ver al Ministro de Salud de Mozambique en una conferencia que dio en París, después de la cual dijo: ‘necesito a alguien que me pueda aconsejar a construir una industria farmacéutica’ y Christine (mi esposa) se le acercó y le habló de mí. El ministro le dijo que le enviara mi currículo y a los ocho días, a mis 25 años fui Consejero Privado del Ministro de Salud de Mozambique. Mientras trabajaba seguía con mi tesis en La Sorbona; después de tres años y medio fui a París y la presenté, siendo uno de los primeros trabajos que se publicaron en Francia con una crítica sobre la industria farmacéutica. Se tituló La industria del medicamento y el tercer mundo. La presenté y la sostuve en La Sorbona, y por su calidad, fue publicada por una reconocida editorial francesa. Regresé a Mozambique y al mes me llamaron los padres de Christine a decirme que había un articulo de media página sobre mi libro en el periódico Le Monde. Era nada menos que una reseña de Alfred Sauvy, quien explicaba que era un libro de excelente calidad dándole muchos elogios. Eso hizo que desde entonces nunca tuviera que buscar trabajo, y que siempre me ofrecieran cargos. Por eso he sido un niño consentido.
– CMG: ¿Y cómo llegó a la OMS?
GV: Tras tres años en Mozambique, recibí una oferta laboral de la OMS y otra de la Unión Europea; ésta última me pareció interesante por ser un proyecto en Mali sobre restructuración del área farmacéutica. Quería seguir en África, ya que venía de trabajar en Mozambique, un país que recientemente se había independizado de Portugal, pero ahora iba a un país francófono en el otro extremo del continente. Estuve allí tres años durante los noventa, y mientras trabajaba en Mali, el Ministro de Salud de Colombia de esa época supo de mí –tal vez por el libro o por boca de alguien que le comentó sobre mí, creo que un amigo, Mauricio Trujillo Restrepo–. Un día, recibí un mensaje de la OMS diciendo que el Ministro de Salud de Colombia había solicitado que yo evaluara el sistema de medicamentos del país. Cuando vimos esto con mi esposa (quien ama Colombia), decidimos irnos de Mali a esta misión de cinco meses en Colombia que consistía en revisar el sistema de aprovisionamiento de medicamentos con el Instituto Nacional de Salud, el Invima y el Ministerio de Salud. Realice el informe que fue bien recibido, y a la OMS le gustó tanto que me llamó a trabajar allí.
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– CMG: ¿Y así comenzó su trayectoria en la Agencia de Salud de la ONU?
GV: Sí; me dieron un puesto en el que en principio sería responsable del programa de medicamentos de la OMS en América Latina; mi esposa me dijo que aceptara el cargo siempre y cuando fuera en cualquier país de Latinoamérica, pues si algún día tendríamos hijos (que los tuvimos) no quería educarlos bajo el sistema suizo. Dije esa condición; eso fue hace 30 años y desde entonces no volví a salir de la OMS. Fui director del programa de medicamentos, y en los últimos siete u ocho años que estuve en la OMS fui director de un secretariado sobre salud pública y propiedad intelectual en la oficina de la Dirección General de la OMS. Llegué a un puesto bastante alto.
– CMG: ¿Y en dicho último cargo recibió intimidaciones y amenazas?
GV: Sí, en esos últimos años sucedieron agresiones que empezaron en Río de Janeiro; yo estaba en el Ministerio de Salud dando unas conferencias, y por la noche cuando salí del hotel, dos jóvenes me agarraron y cortaron mi reloj a un lado (un Swatch, sin ningún valor); también me quitaron el blazer que llevaba puesto y no más. Yo estaba cerca al hotel y entré muy rápido; no me asusté porque pensé que era un atraco, como le podría ocurrir a cualquiera en Río, Sao Paulo u otra ciudad. Me preocupé más por la sangre que estaba cayendo en un bonito tapete que estaba en la entrada del hotel, que por lo que me acaba de ocurrir. Fui a un hospital a que me atendieran, y al día siguiente viajé a Miami donde tendría una reunión muy importante para la reestructuración de la OMS, que había convocado la entonces recién llegada directora, quien era la antigua primera ministra de Noruega, Gro Harlem Brundtland (fue la Directora General de 1998 a 2003). Llegué el día antes, me registré en el hotel y fui a un restaurante a cenar; saliendo de allí, dos adultos me acorralaron contra la entrada de un edificio, me patearon y me pusieron un revólver en la nuca y me dijeron: ‘esperamos que haya entendido la lección que le dieron en Río de Janeiro y deje de criticar a la industria farmacéutica’. Lo de Río había pasado casi 24 horas antes y me di cuenta de que había algo orquestado.
– CMG: ¿Qué le dijeron en la OMS?
GV: La OMS tomó una actitud bastante absurda, pero después de varios años la entendí claramente; me dijeron que callara, que fuera totalmente hermético. No me parecía sensato, pero creo que querían evitar un escándalo. Luego recibí una serie de intimidaciones telefónicas y pedí que interceptaran mi teléfono, para lo cual tuve que solicitar una autorización del Ministerio del Interior de Francia, quien solicitó una investigación de los hechos que duró más de un año. Al regresar a Ginebra, la Directora General me ofreció un cambio de puesto por uno del mismo nivel o inclusive más alto para protegerme. Les dije: “no piensen en cambiar mi trabajo por uno distinto después de haber invertido más de 20 años de mi vida en la lucha por medicamentos”. Entonces, me indicaron unas condiciones de seguridad, entre ellas, viajar siempre con guardaespaldas.
Magazine El Arte de la SALUD by Claudia M. Gómez – Foto: El Espectador
– CMG: ¿Siempre estuvo respaldado por la OMS?
GV: Yo era consciente que eran amenazas para intimidarme, pero que no me asesinarían; sin embargo, todo el escándalo alrededor dio mucha visibilidad al trabajo que yo hacía y a lo que hacía la OMS en ese campo, y por lo mismo hubo un gran apoyo por parte de la organización. Inclusive, hubo varias tentativas del Gobierno de los Estados Unidos (empujado por la industria farmacéutica) para que me sacaran de la OMS. Esa directora siempre me apoyó, pero luego llegaron otros directores que pensaban que Velásquez era demasiado incómodo para la OMS, y cuando había planes de cambiarme de cargo, países como China, Brasil e Indonesia y la región de África del Sur siempre me apoyaron.
– CMG: ¿Por qué los Gobiernos decidían en nombre de a OMS?
GV: La OMS es un organismo intergubernamental, una agencia de la ONU que pertenece a los países, es como el ministerio de salud del mundo y como tal, debe estar financiada por fondos públicos, por los gobiernos.
– CMG: Pero se sabe que la OMS recibe donaciones privadas
GV: Desde su fundación en 1948, esta agencia dependía 100 por ciento de las contribuciones obligatorias de los 194 países miembros. En los últimos años, mucho menos del 20 por ciento (algunos dicen que hasta el 12 por ciento) consta de las contribuciones públicas obligatorias de los países, y el resto es dinero del sector privado siendo contribuciones no regulares ni obligatorias, sino voluntarias. Es decir, países como Inglaterra, Francia, Estados Unidos y muchos países nórdicos dan su cuota pública obligatoria del presupuesto regular, pero por encima de eso dan millones de dólares que dicen ser voluntarios para que se empleen en algún programa.
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– CMG: ¿Eso significa que al dar donaciones tan grandes toman decisiones?
GV: Tiene toda la razón. La primera decisión que quieren es que el dinero se invierta en esto y no en lo otro, y si la contribución es muy importante, ordenan un comité consejero o una instancia para que dé consejos al programa al que dan tanto dinero, y así toman el control ideológico y político del programa. Lo último es que el segundo donante de la OMS es la fundación Bill y Melinda Gates.
– CMG: Teniendo en cuenta que es el segundo donante más grande ¿cómo influye Bill Gates en la OMS?
GV: Existe un riesgo de que sea el primero ya que los Estados unidos anunciaron que se retiran, y si se confirma su retiro, el primer gran donante sería Bill Gates. La OMS tiene varios comités científicos: el que hace la política de la lucha contra el sida, el comité que lucha contra la malaria, etc.; y Gates como quiere estar en todos los comités técnicos por invertir tanto dinero, también quiere involucrarse como observador, otras veces pide derecho a la palabra y en otros comités se le da derecho al voto.
– CMG: ¿Decide sobre los medicamentos que se deben prescribir a los pacientes en todo el mundo?
GV: Claro, inclusive, representantes de la Fundación Bill y Melinda Gates están en los comités que toman las decisiones y crean las políticas de salud; de manera que él puede llegar a decidir qué medicamentos van a empezar a tomar los hipertensos; si bien hay un comité técnico de expertos que estudian y toman esta decisión, Bill y Melinda Gates también opinan. Y si ellos y sus representantes, como puede pasar y realmente ocurre (porque no tienen el dinero debajo del colchón sino en el mundo real, en la industria farmacéutica y de la alimentación), recomiendan a nivel mundial que para alguna enfermedad se consuma y/o prescriba un determinado medicamento, se genera un conflicto de intereses brutal porque ellos inclinarán la balanza a su favor, recomendando el medicamento de alguna firma donde tengan acciones, es decir, si las ventas suben astronómicamente, ellos también obtienen más dinero. Se está perdiendo la independencia de las recomendaciones y normativas de la OMS en materia de salud pública a nivel mundial por motivos comerciales, financieros y económicos.
– CMG: Algunos médicos italianos (específicamente un médico de Florencia, Italia) afirma. Que Bill Gates en compañía de la OMS en los últimos años ha manipulado varias patentes de dispositivos médicos que pueden ayudar en la salud pública. ¿Qué sabe al respecto?
GV: Desde que él es el hombre más rico del mundo, se las arregla para hacer manipulaciones que le devenguen algún interés de carácter financiero y de protección de la propiedad intelectual; por ejemplo, una compañía pequeña, un pequeño laboratorio está desarrollando un medicamento que puede ser muy interesante, y como él es el hombre más rico del mundo va y compra el laboratorio, lanza el producto y se vuelves más millonario. Pero Bill y Melinda Gates no son el único ejemplo, y hay otro caso reciente. Un medicamento que puede curar la Hepatitis C –de la cual están afectadas 70 millones de personas en el mundo– que se llama Sofosbuvit y que con un tratamiento de 3 meses podía curar al paciente, se venía desarrollando por una pequeña industria farmacéutica estadounidense; aún no habían llegado al medicamento y por espionaje, otra firma americana (Gilead, la que nos vendió y nos estafó con el Tamiflú para tratar la gripa AH1N1) compró todo el laboratorio porque sabía que en la lista de cosas que estaban investigando había este medicamento potencialmente curativo. Compraron, desarrollaron el producto y lo sacaron al mercado por un valor de 84 mil dólares el tratamiento para curar la Hepatitis C, cuando los costos de producción del tratamiento de los 3 meses eran de sólo 100 dólares.
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– CMG: Tengo entendido que no sólo manipulan patentes de medicamentos. Sé del caso de un médico italiano que invirtió 8 millones de euros en un dispositivo médico para la seguridad del nacimiento, ayudando a las contracciones uterinas sin provocar daños a la mamá y al bebé y eliminando la MANIOBRA DE KRISTELLER, pero cuando iba a ser lanzado al mercado, pasó algo con la OMS y Bill Gates, y el desarrollo del dispositivo medico se frenó.
GV: Podríamos ir más allá; yo conozco el tema de la industria farmacéutica porque ha sido mi campo, pero si se piensa, por ejemplo, en la industria de los alimentos, el drama es aún peor; los lobbies y las presiones son gigantescas, y se supondría que la OMS podría sacar normas para el uso de aditivos, colorantes y azúcar en los alimentos, pero la industria se opone porque si la agencia ordena que las gaseosas deben tener mucho menos azúcar de la que tienen, serían menos adictivas y las ventas bajarían. Es otra batalla que perdió la OMS. Inclusive, la industria alimenticia es más poderosa que la farmacéutica. Y lo peor es que Bill y Melinda Gates tienen su dinero también en la industria de los alimentos, seguramente, tienen acciones en McDonald’s y Coca Cola y estas industrias ‘no saludables’ están financiando a la OMS creando un conflicto de intereses.
– CMG: En su opinión ¿cómo cree que la OMS está manejando la crisis sanitaria desatada por el COVID-19?
GV: Su tentativa por manejarla ha sido muy interesante. La tragedia es que nadie los está oyendo y los países hacen lo que les da la gana. Poder retomar las riendas y decir somos la agencia, el ministerio y el gobierno de salud del mundo y por ello, déjenme legislar, es el desafío de la OMS. Desde hace seis meses, la Organización Mundial de la Salud ha estado aconsejando que se necesita una cuarentena de 14 días; pero por razones económicas, Francia y otros países dijeron que 14 días era mucho tiempo en términos económicos, pues si dejaba al trabajador en casa ese tiempo sería muy grave financieramente hablando, y por eso la redujeron a siete días. La OMS respondió: ‘es absurdo, se necesitan 14 días’, pero el Parlamento Francés se mantuvo en su decisión de siete días y no la tuvieron en cuenta. Ahora, si entras a la página de la OMS, encuentras cantidades de material donde la misma agencia recomienda directamente al público en general; es la primera vez en la historia que esto pasa. La OMS hacía explicaciones a los gobiernos y ahora está explicando al individuo, al ciudadano de a pie: estornude así, lávese así, póngase la mascara de esta forma. Están haciendo educación sanitaria desde la Organización hacia el individuo y ya no, al estado.
– CMG: Dicen que la OMS ha dado un mal manejo a la pandemia.
GV: Los europeos no han criticado a la OMS; al contrario, la han respaldado al punto de que en Alemania la canciller Angela Merkel anunció que doblaría la contribución financiera. El único que está haciendo un ataque frontal a la OMS es Trump diciendo que la Organización está en manos de China, que Estados Unidos se retirará, etc.
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– CMG: Lo anterior no es cierto. Si Trump sigue en el poder, él no retirara el apoyo a la OMS; sus amenazas son su estrategia.
GV: No sé, este tipo está tan loco que se puede salir, pues su guerra cazada no es con la OMS sino con el sistema multilateral. Estados Unidos quiere salirse del todo de la OMS, de la Organización Mundial del Comercio, de la Organización sobre la Propiedad Intelectual, del Acuerdo Sobre el Cambio Climático; en lo que esté todo el mundo, él no quiere estar.
– CMG: ¿Qué opina sobre los grupos negacionistas de la pandemia?
GV: Te contaré una anécdota. Hay una revista española con mucha difusión, que se llama SALUD DISCOVERY; por razones particulares, tomaron una postura negacionista de la pandemia; para ellos, es una mentira. Me llamaron para entrevistarme pero me negué, pues soy consciente de los datos estadísticos de los efectos de la pandemia y no puedo negarla. Me ofrecieron publicar un gran despliegue aclarando que soy un experto opuesto a la postura de la revista, con la intención de contar con mi voz como defensor de las vacunas (tampoco creen en ellas) al considerarlas como los instrumentos más importantes en la salud pública. Y este es sólo un caso, porque hay muchos movimientos que están negando la existencia de la pandemia, lo que me parece una vergüenza total porque es ir en contra de la ciencia y suponer que las vacunas no funcionarán, que nos envenenarán y que Bill Gates quiere matar a las personas, etc.
– CMG: Sobre todo, estas posturas son adoptadas por algunos médicos e incluso científicos.
GV: CIENTÍFICOS MUY ENTRE COMILLAS, Y MÉDICOS probablemente pagos, porque alguien serio que tenga una visión independiente y sea un investigador en salud pública o un médico no puede negar, a estas alturas, los beneficios de las vacunas ni la existencia de una pandemia. La poliomelitis ha sido una de las enfermedades más trágicas de la humanidad pues era doloroso que la gente mantuviera arrastrándose por las calles, y fíjate que fue una vacuna la que erradicó la poliomelitis. Hoy en día, si encuentro (lo cual me ocurre) parejas que no quieren vacunar a sus hijos, les digo que están locos. Eso del negacionismo de la pandemia o de las vacunas es algo que hace daño y tiene poca credibilidad porque no tiene bases científicas.
– CMG: Como experto, ¿qué piensa cuando le dicen que el coronavirus no es un virus, sino una bacteria?
GV: ES UNA MENTIRA OLÍMPICA. Son dos cosas totalmente distintas y ahora hay cantidades de científicos que lo han caracterizado como tal, ya que es un virus de una familia no desconocida; es de características nuevas y sus síntomas son los de una enfermedad aguda respiratoria, como una gripa, que como ésta es producida por un virus y no por una bacteria. Y eso está reconocido en la ciencia y la medicina desde hace más de 30 años. Decir que fue creado en el laboratorio, tampoco tiene sentido; los chinos han sido claros sobre el origen de todo esto e inclusive, el ADN del virus fue comunicado por científicos chinos al resto del mundo.
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– CMG: ¿Y qué opina del uso del tapabocas? ¿Sí es una ayuda de protección personal?
GV: Es absolutamente fundamental. Cualquier persona que se encuentre en un lugar público y no pueda conservar el distanciamiento de 1,50 m debe usarlo. Lo que ocurrió fue que cuando la OMS tuvo que haber dicho esto, países europeos como Francia e Inglaterra no tenían tapabocas suficientes, entonces los gobiernos dijeron a la organización que no diera esa directriz, pero cuando empezaron a incrementar el stock, la OMS dijo que era imprescindible; luego señaló que era sólo para el personal sanitario y las personas vulnerables; después que era para todos en lugares públicos, donde la gente no pudiese respetar el distanciamiento. Desde el comienzo, la Organización Mundial de la Salud debió reconocer su uso obligatorio, pero explicando que no tenían tapabocas suficientes.
– CMG: ¿Por qué en agosto 2020 en Inglaterra, Francia, Alemania e Italia gritaban que los tapabocas no funcionaban e inclusive, en Italia los quemaron en señal de protesta por su ineficacia?
GV: Lo que hacen algunos en Europa es pelear por suponer que es un atentado a la libertad de las personas. Si pones un aviso, una regla o una prohibición de que si alguien se lanza desde un puente corre el riesgo de morir ¿crees que es un atentado a la libertad? La evidencia de que si alguien se lanza desde un puente se mata, es la misma evidencia de que quien no use tapabocas se puede contagiar y contagiar a otros y es una contaminación mortal. A mí me molesta infinitamente la máscara, y cada vez que voy al supermercado o a la panadería se me olvida; debo regresar a casa por ella.
– CMG: Por último, ¿Qué opina del manejo dado a la pandemia en Colombia?
GV: Seré cauteloso porque no vivo en Colombia hace 40 años y lo que puedo decir es ecos que me llegan de diferentes lados, y por eso quiero ser delicado y respetuoso. He seguido lo que hace el Ministerio de Salud hace 25 años, por relaciones que he tenido (muy buenas) con el Gobierno, ya que me piden mi concepto sobre algunas cosas muy buenas que hacen allí. El hecho de que Colombia, como muchos otros países, esté poniendo sus esperanzas en la COVAX (que es un fondo internacional en donde pre compran las vacunas) es una señal de ingenuidad, porque es un organismo manipulado por la industria y por partes financieras. Su ingenuidad también está en creer que al dar fondos a COVAX la vacuna le llegará mañana; llegará primero a países industrializados como Estados Unidos, Japón, países europeos, etc. La vacuna no llegará a Colombia antes marzo o abril 2021 (en el mejor de los casos).
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